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Jesús es amor † Queridos hermanos, un año más me dirijo a vosotros con ocasión del DOMUND, y con esta carta lo único que quiero conseguir es que todos tomemos conciencia de nuestra “esencia” como cristianos, de nuestra misión, -y nunca mejor dicho como hijos de Dios-, pues en definitiva como participamos de la filiación del Hijo de Dios –Jesucristo—a través del bautismo, también participamos pues de su “misión” hacer presente, el Amor y la Misericordia, esto es, hacer conocer en definitiva al Padre.
Este año jubilar ofrece a las iglesias, entre otras gracias, el saborear al Apóstol de los gentiles, y por eso el lema para la Jornada Mundial de las Misiones o Domingo Mundial, es “Como Pablo misionero por vocación” y el Papa en su mensaje anual nos quiere hacer reflexionar sobre diferentes puntos de los que aquí y ahora, yo quiero insistir: El mandato misionero continúa siendo una prioridad absoluta para todos los bautizados, llamados a ser “siervos y apóstoles de Cristo Jesús”,
Reflexionemos, y hagamos examen de conciencia: ¿entre todas y cada una de nuestras actividades y prioridades, -que terminan agotándonos y extenuándonos-, cual es la más prioritaria y absoluta? , ¡Claro todos diremos¡ que cada uno de ellas llevan al anuncio. Porqué este recuerdo, entonces? “continúa” como si se estuviera perdiendo. Tal vez sería bueno seguir con la siguiente frase del Santo Padre que cita del Nuevo Testamento.
“Marcha, porque yo te enviaré lejos, a los gentiles” (Hch 22, 21).
Que palabra más dura, verdad? “marcha”, deja las comodidades, deja los apegos, las afectividades, la familia, ¿cuántas veces estamos atados? por “mi casa”, “mi parroquia”, “mi grupo”, “mi gente”, como si fueran nuestros, en propiedad, como si nos pertenecieran, con “MARCHA” parece que se nos invita a dejarlo todo y a anunciar a los gentiles la BUENA NOTICIA, y quienes son los gentiles del Siglo XXI, me parece que los samaritanos, no, pero hay muchos gentiles hoy.
Sigamos:
¿Cómo no aprovechar la oportunidad que este año jubilar ofrece a las iglesias locales, a las comunidades cristianas y a cada fiel, para llevar hasta los confines del mundo el anuncio del Evangelio, fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree? (Rm 1, 16). Más de lo mismo verdad?, Pablo en Romanos, nos habla de los confines del mundo, ¿donde están hoy los confines del mundo?, y cito palabras textuales del Santo Padre:
…”Mientras continúa siendo necesaria y urgente la primera evangelización en no pocas regiones del mundo, la escasez de clero y la falta de vocaciones afligen hoy a muchas Diócesis y a Institutos de vida consagrada. Es necesario insistir en que, aún en medio de dificultades crecientes, el mandato de Cristo de evangelizar a todas las gentes continúa siendo una prioridad. Ninguna razón puede justificar una ralentización o un estancamiento, porque “la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia” (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 14). Misión que “se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio” (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio, 1). ¿Cómo no pensar aquí en el macedonio que, aparecido en sueños a Pablo, gritaba: “Pasa a Macedonia y ayúdanos”? Hoy son innumerables los que esperan el anuncio del Evangelio, que se encuentran sedientos de esperanza y de amor. ¡Cuántos se dejan interpelar hasta lo más profundo por esta petición de ayuda que se eleva de la humanidad, dejan todo por Cristo y transmiten a los hombres la fe y el amor por El! (Cfr. Spe salvi, 8)....” |